En seis años, la lucha biológica puede resolver el problema de la avispilla del castaño

/ noviembre 24, 2019/ noticias

El investigador italiano Alberto Alma, especialista en el combate de la plaga en el país transalpino, traslada un mensaje optimista para los sotos gallegos. «La suelta de ‘Torymus’ es efectiva, pero hay que esperar un tiempo para ver los resultados», subraya.

En Italia, la avispilla del castaño llegó a causar pérdidas en la producción de castaña de alrededor de un 80% de la cosecha. La plaga dejó los sotos italianos muy debilitados a comienzos del siglo XXI, pero en la actualidad la recuperación llegó hasta tal punto que desde 2016 ya no se hacen sueltas en Italia de “Torymus sinensis”, el insecto encargado de combatir la plaga. Este es el escenario que describe Alberto Alma, un investigador italiano especializado en la lucha contra la avispilla y que participó hoy en una jornada sobre la plaga organizada por el Centro de Investigación Forestal de Lourizán.

“La suelta de “Torymus sinensis” es muy efectiva. La cuestión es que hay que darle tiempo” -expuso Alma en Lourizán.- “En 6-8 años desde las primeras sueltas, los “Torymus” van a resolver el problema”, pronosticó en base a la experiencia italiana. El investigador de la Universidad de Turín puso como ejemplo la imagen de un soto casi sin hojas, infestado por completo por agallas de la avispilla en el 2005, y el mismo soto totalmente recuperado en el 2012 tras las sueltas de “Torymus”.

La plaga de la avispilla del castaño se caracteriza por su expansión meteórica, pues cada avispilla pone alrededor de 150 huevos por temporada. Su enemigo natural, el “Torymus sinensis”, tiene un arranque más lento, pues lleva un tiempo consolidar poblaciones naturales en el monte a partir de las sueltas, pero una vez que se logra el establecimiento de las primeras poblaciones, su desarrollo es “imparable”, en palabras de Alberto Alma.

En Galicia, donde el primer año de sueltas masivas puede considerarse el 2018, con alrededor de 700.000 “Torymus” liberados, el trabajo de los parásitos en monte está en su fase inicial. Este año, en una prospección de campo que consistió en la recolección de entre 5 y 10 agallas en 4.400 puntos de suelta del año pasado, se consiguieron recuperar “Torymus” en 53 puntos, con un total de 146 individuos.

Hay, por tanto, menos de un 10% de los puntos de suelta que se muestrearon con “Torymus” confirmados y un grado de parasitismo de un 3,09%, según los datos expuestos hoy en Lourizán por Martel Muñoz-Cobos, del departamento de Salud y Vitalidad Forestal de Medio Rural, pero para Alberto Alma la cifra de parasitismo de un 3% es esperanzadora. “A partir de ese 3%, el crecimiento será exponencial e incontrolable. Pasará lo mismo que cuando se tira una piedra a un estanque. Los “Torymus” se irán expandiendo en ondas concéntricas y llegarán a toda Galicia”, pronosticó.

En Italia, en la actualidad el grado de parasitismo de las agallas de la avispilla oscila entre el 70 y el 90%, sin que en los últimos años se tuvieran que hacer sueltas de “Torymus”, que ya tiene consolidadas sus poblaciones en el país transalpino.

Tres recomendaciones prácticas para los sotos con sueltas de “Torymus”

Para aquellos sotos en los que se estén haciendo sueltas de “Torymus”, Alberto Alma detalló algunos consejos prácticos a tener en cuenta por los propietarios, a fin de facilitar el asentamiento de los insectos.

1) Los “Torymus”pasan el otoño e invierno en las agallas aparecidas en la última primavera, por lo que hay que evitar destruir esas agallas. Se deben evitar las podas que eliminen las agallas verdes, aunque sí se podrían eliminar ramas con agallas secas de años anteriores.

2) Los adultos de “Torymus” se alimentan del polen y néctar de las flores, por lo que es buena idea mantener zonas con flores en los prados que rodeen a los sotos y en el entorno de los árboles. “Las flores son fundamentales para los “Torymus” y para otros insectos, pero la avispilla del castaño no se alimenta de ellas”, explicó.

3) El abonado orgánico de los sotos que estén muy afectados por la plaga es una manera de revigorizar a los árboles, evitando que se debiliten más. “Normalmente los árboles no mueren sólo con la plaga de la avispilla, pero si hay una presencia de otras enfermedades, como el chancro, sí pueden morir”, advirtió.

El escenario en Galicia apunta a la necesidad de sueltas importantes de “Torymus sinensis” al menos durante uno o dos años más. Para el 2020 la Xunta repetirá el volumen de sueltas del 2019, con 1,6 millones de “Torymus”, y se introduce la novedad de que en teoría, cualquier propietario forestal podrá comprar “Torymus” en el mercado para soltarlos en sus sotos, si bien en la práctica, las cuatro empresas ya autorizadas por el Ministerio para producir “Torymus” en España no tendrán capacidad de comercializarlos hasta dentro de unos años. Queda sobre la mesa la posibilidad de importaciones de otros países.

Una cuestión a tener muy en cuenta en las sueltas es el momento de las mismas, pues el periodo de tiempo durante el que el “Torymus” puede penetrar en las agallas de la avispilla es muy pequeño. Pasado ese tiempo, la agalla se endurece y el insecto parasitoide ya no podrá hacer su trabajo.

Las sueltas en Galicia, que se están acometiendo a través de Seaga, se hacen en un periodo de dos meses, desde finales de marzo, en las zonas costeras, hasta finales de mayo, cuando acaba la brotación en los sotos de montaña. El proceso de suelta es doblemente complejo, pues no sólo hay que tener en cuenta las diferencias climáticas entre comarcas, sino también las diferencias entre variedades de castaños de temprano y de tarde.

Los productores presentes en las jornadas reclamaron una mayor interlocución de la Administración con los propietarios para coordinar las sueltas, a fin de lograr afinar el momento de la suelta, así como mayor información en las zonas de producción de castaña. Por parte de la Administración, se puso un correo electrónico a disposición de los propietarios para trasladar sugerencias e incidencias: sanidadeforestal.cmrm (arroba) xunta.gal.

Las variedades de fruto más resistentes a la avispilla confirman su buen comportamiento

Junto con la lucha biológica, la otra vía para enfrentar la avispilla del castaño pasa por el empleo de variedades de castaño resistentes a la plaga en nuevas plantaciones. El Centro de Investigación de Lourizán tiene identificados una serie de clones híbridos que presentan una resistencia total a la plaga y que pueden ser utilizados como portainjertos. Entre las variedades tradicionales de fruto, no hay ninguna que quede libre de agallas, pero los trabajos del Centro en campo y en insectario han permitido confirmar que hay variedades que presentan una muy baja infestación.

Entre las variedades de fruto con mejor comportamiento, destacan la Rapada, la Branca y la Longal. En menor medida, también la Amarela, la Negral y la Parada de Sil. En el otro extremo, las variedades con mayor impacto fueron la De Parede, la De Presa, la Ventura y la Famosa.

Las conclusiones de las infestaciones controladas y de campo observadas en el 2019 permiten confirmar buena parte de los datos publicados por Lourizán en el 2018, que se pueden revisar en esta información. “Entre las variedades más sensibles y menos sensibles a la plaga no hay apenas cambios, pues se confirmaron los datos. Entre las variedades intermedias, hay pequeños cambios en el ránking, pues algunas este año se mostraron algo más sensibles o menos a la plaga”, explica la investigadora Beatriz Míguez.

Lourizán publicará en breve nuevas tablas de los resultados obtenidos sobre el comportamiento de variedades y clones híbridos. Este año, en lugar de cuatro niveles, las variedades se clasificarán en tres niveles de tolerancia, pues se comprobó que entre los dos intermedios se producen intercambios de ránking en distintos años.

De cara al futuro, el trabajo del Centro de Investigación se orienta a obtener portainjertos que sean resistentes a la avispilla y adaptados al medio de las zonas gallegas productoras de castaña. En cuanto a las variedades de fruto, la investigadora Beatriz Míguez llama también a no descartar las que se están mostrando como más sensibles a la plaga. “Son variedades adaptadas al clima de cada zona, por lo que son interesantes a pesar de la plaga, pues es previsible que la avispilla se pueda controlar en unos años con la lucha biológica”, subraya.

Informar e implicar a la población, una asignatura pendiente

La jornada celebrada en Lourizán concluyó con una mesa redonda en la que participaron tres representantes de distintas comarcas de castaña de Galicia, Román Sanchez, de la cooperativa A Carqueixa (Cervantes, Lugo), que confirmó la alta sensibilidad de la variedad De Parede a la plaga en los Ancares lucenses; Óscar Freire, de la cooperativa Amarelante (Manzaneda, Ourense); y José Manuel Guerra, técnico de la Asociación A Castaña (A Gudiña, Ourense). Junto a ellos intervino también un representante de la IGP Castaña de Galicia, y Martel Muñoz-Cobos, de Medio Rural.

Una cuestión que se dejó patente desde el sector productor es la necesidad de informar e implicar a los propietarios de los sotos sobre la lucha contra la avispilla del castaño. “Hay que involucrar a la población, explicar qué sueltas se están haciendo y qué se puede hacer y qué no en los sotos donde hay “Torymus” liberados”, señaló Óscar Freire, que lamentó que alrededor del 70% de los castaños de Manzaneda estén abandonados, teniendo en cuenta su potencial de generación de rentas.

Por parte de José Manuel Guerra, de A Castaña, también se puso de manifiesto la importancia de que se cuente con los propietarios a nivel local para coordinar y colaborar en las sueltas, pues son los propietarios los que mejor conocen cuándo abren las distintas variedades en cada zona.

Desde Medio Rural, se reiteró que están dispuestos a mantener una vía de comunicación con los propietarios, si bien también se planteó la dificultad de quedar con los vecinos para hacer las sueltas, dada la premura con la que hay que acometerlas a nivel de toda Galicia. “Este año tuvimos semanas de más de 300.000 Torymus liberados, a razón de 155 ejemplares por punto de suelta”, explicó Martel Muñoz-Cobos.

Portainjertos adaptados a la montaña gallega
Otro asunto que se abordó en la jornada es el de las dificultades de adaptación que presentan los portainjertos híbridos en zonas de media montaña o montaña de Ourense y Lugo. A ese respecto, Josefa Fernández, responsable del programa de mejora genética del castaño en Lourizán, destacó que se está trabajando en portainjertos compatibles con las variedades tradicionales y adaptados a las condiciones climáticas de la montaña gallega. Josefa incidió además en que en un futuro, dado el aumento de temperaturas que se está dando, habrá zonas actualmente libres de tinta que probablemente se vean afectadas por la enfermedad, por lo que los portainjertos resistentes a la tinta aumentan su interés.

FUENTE: CAMPOGALEGO

 

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